Polonia

Farmacia del gueto judío de Cracovia

La farmacia del gueto judío (Apteka pod Orlem) está ubicada en Plac Zgody L.18, en Cracovia, es el símbolo de uno de los centros de ayuda qué no se arrodilló al odio de la guerra.

Cuando, en 1941, los nazis crearon el gueto judío Podgórze, recomendaron a los alemanes con dejar el barrio. A pesar de la situación, Tadeusz Pankiewicz decidió quedarse en la farmacia de la familia, consiguiendo un salvoconducto para seguir trabajando.

La farmacia del gueto judío: un refugio

Desde entonces, la farmacia del gueto de Cracovia fue el refugio y la salvación de centenas de judíos en miles de maneras.

Durante dos años, él, junto a su asistente Irena Droździkowska y otros dos ayudantes de la universidad de Farmacia, fueron testigos oculares de la destrucción de la historia de muchos siglos de la comunidad judía de Cracovia, y destacaron por su coraje y valentía al salvar la vida de cientos de personas.

apteka pod orlem cracovia
farmacia gueto judío cracovia

Dentro de la farmacia se contrabandeaba cualquier producto para los judíos, desde comida hasta tintura de pelo para los ancianos, que así, pareciendo más jóvenes, se salvaban de la deportación. Además de suministrar fármacos, daban clases de historia a los jóvenes y apoyaban encuentros clandestinos de conspiración.

La farmacia estaba abierta 24h y era considerada un lugar seguro.

Allí dentro los judíos eran personas de nuevo, podían escaparse, aunque sólo por poco tiempo, de la increíble realidad que estaban viviendo. 

farmacia gueto judío cracovia interior

En mi opinión, aunque tengas pocos días para ver lo mucho que hay que ver en Cracovia, la farmacia del gueto judío es uno de los pequeños museos más imperdibles.

La visita al museo te llevará una media hora, donde encontrarás testimonios, fotos, y mucho más.

El billete, hoy 25 de octubre 2020, vale 14 Sloty (poco más de 3 euros), y vale la pena.

Nosotros fuimos allí después de la visita a la fábrica de Schindler.

Tratamos de hacer ambas cosas juntas, sabiendo que iba a ser un día muy fuerte de sensaciones encontradas.

No sé si un día nos daremos cuentas de verdad lo horroroso y  espantoso que ha sido este triste momento de la historia, y tampoco sé si lograremos recordarlo para siempre. El ser humano se olvida pronto y no aprende nunca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acepto la política de privacidad