Suiza

15 cosas imprescindibles qué hacer en Zúrich

Zúrich es una hermosa ciudad de la Suiza, muy próxima a los Alpes, que puedes visitar en un par de días.

Más de una vez premiada como la ciudad con la más alta calidad de vida, aquí podrás callejear tranquila por la ciudad sin tener el miedo que te roben algo o te molesten. Su tranquilidad se puede sentir muy fuerte y te podría parecer hasta rara. ¿Estás lista para empezar el recorrido por Zúrich?

Cómo llegar a Zurich?

El aeropuerto de Zurich es el más importante de Suiza y, por supuesto, tiene súper buenas conexiones. Se encuentra a unos 13 minutos en tren del centro de la ciudad y hay uno cada 10 o 15 minutos. Sin lugar a dudas, esa es la mejor opción para llegar a Zurich rápidamente.

Llegando a la estación de trenes ya te encontrarás en pleno centro de la ciudad.

1. Visitar el Museo Nacional de Zúrich

En mi opinión, podrías empezar el recorrido justo allí, visitando el Museo Nacional de Zúrich que está ubicado justo en frente. El edificio es una maravilla, la verdad. Construido en el 1898, tiene un aspecto de castillo medieval que no tienes que perderte. En su interior, además de la colección permanente, encontrarás varias exposiciones temporales. En el 2016 fue ampliado con un edificio moderno que tanto se destaca del histórico y que, sin embargo, compaginan juntos como testigo de diferentes épocas.  

2. Disfrutar de una vuelta en bicicleta gratis

Sí, has leído bien, ¡alquilar una bicicleta en Zúrich es gratuito! Nada mal para ser una de las ciudades más caras de Europa, ¿verdad? A lado de la estación encontrarás un punto para alquilar la bici, encontrarás más informaciones en este enlace. ¡Bicicletas gratis!.

Tendrás que dejar un depósito y te lo devolverán al final de la vuelta.

Gracias a la bicicleta ahora podrás llegar en un pestañeo adondequiera.

3. Ver la iglesia Fraumünster

Admirar, aunque sea solo desde afuera, la iglesia Fraumünster es un símbolo de la ciudad. Su cúpula es una de las cosas que más me ha quedado grabado en esta ciudad. Fue fundada en el 853 con estilo románico, con el tiempo se juntaron características góticas, la mezcla de los dos estilos compaginan convirtiendo este edificio en una etapa imprescindible.

Lamentablemente, durante el siglo XIX, la iglesia fue casi totalmente destruida, pero algunas partes originales han llegado hasta el día de hoy.

zurich iglesia fraumunster

4. Ver la iglesia Grossmünster

Pasada la iglesia Fraumünster, cruza el río gracias al puente histórico Münsterbrücke, y vete a visitar el Grossmünster, la hermosa catedral de estilo románico que fue mandada a construir por Carlo Magno sobre las tumbas de los patrones de la ciudad antigua y que tuvo muchísima importancia durante la reforma protestante. Aquí nació el dialecto suizo.

5. Comer típico

Entonces, ¿aún no tienes hambre? Según mi opinión, dar un paseo por el casco antiguo con el estómago lleno, sería mejor. Si te apetece probar algo típico, atrévete con un Rösti porque es una pasada (plato de patatas que te hará acordar a la tortilla), o un Zürcher Geschnetzeltes, un plato de carne de ternera y cremita, típico de Suiza.

6. Pasar una mañana en el Casco antiguo Altstadt

Próxima etapa será un recorrido por el casco antiguo Altstadt, por sus callecitas hermosas y recovecos especiales. Vuelve atrás a la época medieval o del renacimiento maravillándote frente a los antiguos edificios.

casco antiguo zurich

7. Ver, admirar, comprar y comer chocolate

No podría faltar, ¡por supuesto! Suiza es la patria del chocolate, hay para todos los paladares, de todas formas, ¡de todos precios! Si eres un adicto del chocolate bueno, no vayas, engordarás, ¡sufrirás porque querrás todosssss! Si eres un drogadicto del chocolate, ¡ofrecen tours!

8. Da un paseo por la orilla del Río Limago

Dar un paseo por el río Limago es algo muy bonito que hacer sobre todo en días de sol. Yo tuve la suerte de disfrutar de un tiempo excepcional. El río, en el pasado, tuvo muchísima importancia por el comercio.

zurich rio limago puerto

9. Subir a la colina Lindenhof

Pegada al centro histórico, la colina Lindenhof es el único parque público que está dentro de las murallas de la ciudad. Fue testigo de romanos y celtas y, hoy en día, es un lugar perfecto para descansar un poquito, y porque no, jugar con un ajedrez gigante. Desde la plaza de este hermoso parque podrás admirar el casco antiguo. Se sube andando, no hay manera de llegar en coche. Una pequeña excursión que vale la pena.

10. Coquetear en la calle de artesanía Schipfe

¡Cuánto me encantó esta experiencia! Cerca de Lindenhof encontrarás una preciosidad: un grupito de casas que en el pasado servían para estoquear los productos de los barcos que atracaban aquí. Con el pasar del tiempo, se convirtió en una zona industrial de la seda y, ahora, es la sede de numerosas tiendas de artesanía. Coquetear allí un ratito y dar un paseo por las callecitas es imprescindible.

11. Visitar el Kunsthaus

El Kunsthaus es el museo de arte moderna de la ciudad y es un testigo muy importante para el arte que va desde la edad media hasta el arte contemporánea, con enfoque sobre el arte suizo. Hay pinturas de los famosos, tales como Monet, Picasso, Munch, etc. Simplemente increíble.

12. Llegar a Bürkliplatz

Bürkliplatz es una plaza pegada al río y tiene mucha importancia para la vida social de los habitantes. Aquí se organizan eventos culturales, políticos y, por supuesto, uno de los mercadillos más importantes de Zurich.

13. Comer el dulce típico de Zurich: el Mandelfisch

No se puede llegar a un país y no probar su gastronomía, ¡venga! Si, lo sé, ya habrás comido un montón de chocolate y tendrás la glucosa a tope, te doy toda la razón, pero un lugarcito para el postre siempre hay.

El postre que te aconsejo probar es el Mandelfisch. Estos pequeños pescaditos de harina y almendras, rellenos de crema o de almendras y avellanas, son muy ricos y un regalo bonito para llevar a tus seres queridos.

14. Relajarse en el jardín botánico

El jardín botánico de la ciudad se encuentra un poco alejado del centro, unos tres kilómetros, pero es un precioso lugar donde pasarte unas horas y disfrutar de unas variadas especies de flores. Además de un normal paseo, podrás visitar las cúpulas que acogen, cada una, distintos estilos de plantas.

15. Visitar el Pavillon Le Corbusier – Le Corbusier House

Simplemente vete. Yo personalmente lo estudié en la uni, así que fue como entrar en casa de un amigo. Lo amé y lo odié. El arquitecto Le Corbusier fue uno de los exponentes más significativo de la época moderna. Aunque sea para verlo desde afuera, ¡si no vas te mato!


Cuidando de los gastos innecesarios, a pesar que sea una ciudad muy cara, yo creo que Zurich valga la pena en cada rincón, por su historia y características alemanas. Si decidirás de descubrirla y te apetece, ¡escríbeme tu experiencia en los comentarios!

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